jueves, 5 de mayo de 2011
SOLEDAD
A veces me siento un extraterrestre viviendo en un mundo que no alcanzo a comprender. Me pierdo buscando sentido a las cosas que veo... pero no lo encuentro. Me enternecen los niños, viéndolos tan inocentes y tranquilos, los miro a los ojos, buscando una conexión con la niña que una vez fuí... siempre reaccionan devolviendote una mirada llena de profundidad. Los ancianos también son de mis seres humanos preferidos y también reaccionan. Ellos pueden contarte maravillosas e interesantes historias, y te tendrán mucho tiempo escuchandolos, la mayoría necesita hablar. Como yo, que necesito comunicarme. La reflexión que me hago conmigo misma hoy es que los niños y los viejos se parecen porque no tienen nada que perder... porque la mentira no forma parte de su autodefensa... pues ellos no tienen, evidentemente por diferentes motivos, de qué defenderse. Un niño está protegido por su inocencia, un viejo por su madura sabiduría. Sólo son peligrosos los que están en la mitad... porque ellos lo quieren todo, lucharán por conseguir lo máximo de la vida que la sociedad les ha vendido... todo lo material, se pondrán una armadura que los hará ser insensibles a los demás mortales, y buscarán siempre impresionar y aparentar ser los mejores. Sé que hay un puñado de ellos que se diferencian... con los que me siento identificada pero... como reconocerlos? la mentira es la bandera de muchos indiferentes, pero mi ingenuidad no es buen escudo. Es ahí donde me pierdo... donde estais para unirme a vosotros, para poder comprender y ser comprendida?
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El tufo de las malas personas se huele de lejos y en contra del viento :)
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