miércoles, 23 de febrero de 2011

ESCLAVOS DEL SIGLO 21

A lo largo de mis viajes por el mundo, he percibido diferentes culturas, razas, educaciones, y costumbres cuanto menos variopintas, desde luego enriquecedoras siempre, y diferentes de lo que estramos acostumbrados. He estado en lugares donde el hambre y la pobreza extrema es lo habitual, donde la esperanza se pierde dentro de la ignorancia, donde te sientes impotente ante el sufrimiento humano, donde inevitablemente la humildad nos aplasta sin elección.
 He visto sitios donde los pobres esclavizan a los miserables, en una cruel jerarquía. Por supuesto la  diferencia entre éstos países del tercer mundo y los del primer mundo es abismal en muchísimos apectos, pero he encontrado algo común en todos. Se llama televisión.
En un pequeño poblado  en el norte de Africa donde sus habitantes no disponen de comida todos los días, me he encontrado con una televisón, un hermoso plasma que alimenta las mentes de los que no tienen nada, en el único lugar social del lugar. Lo mismo en diversas aldeas y pueblos de otros continentes. Esto da que pensar.
Pobres o ricos, todos somos esclavos del mismo aparato, el aparato que desde pequeños nos va indicando qué comer, cómo vestir, quien es bueno, y quien es malo, qué debemos comprar, para qué tenemos que trabajar... así que yo me he hecho un resumen y he intentado englobar la situación para poder explicar a nuestros hijos y nietos el funcionamiento de la "vida", como actualmente funciona nuestra sociedad, y sería así.

Nosotros los seres humanos nacemos, e inmediatamente nuestros padres nos cuidan y protegen, nos mandan a la guardería o colegio desde  cada vez más temprana edad, sobre los tres años, y a partir de ése momento, nuestro tiempo es regulado por horarios impuestos, a medida que vamos creciendo, cada vez tendremos menos tiempo para nosotros, y dedicaremos más a estudiar muchas cosas que jamás pondremos en práctica, y lenguas que ya no existen.
 La televisión se irá encargando de que tengamos lo que necesitamos, y también asesorará a nuestros padres de qué será mejor comprarnos por nuestros cumpleaños, Navidades, etc... de manera que seguro que a los quince, ya tendremos televisor en nuestro cuarto, un teléfono movil, consolas que nos abducirán a mundos de ficción virtuales... desde "siempre" y gracias a la información de la tele, tendremos miedos de toda índole, e inseguridades varias,por ejemplo a enfermedades, guerras, delincuencia... para que esos miedos no se hagan realidad, viviremos lo más posible apartados de la gente, y las relaciones sociales serán mínimas... entraremos poco a poco en una manera antisocial de vivir, muy conveniente para los que nos esclavizan, y así nos haremos mayores.
 Cuando terminemos de estudiar la carrera elegida,comenzaremos a trabajar inmediatamente para poder ganar dinero, pagar el apartamento, coche, nuevo teléfono, y así cuando encontremos a nuestra media naranja, podremos hipotecar lo que todavía no tenemos, y viviremos en familia, rehipotecandonos cada cierto tiempo de nuevo, para seguir comprando más cosas que nos "hacen falta" según la televisión... y cada vez trabajaremos más para lograrlo, si caemos enfermos y no podemos pagar, nos lo quitarán todo, así que.... a trabajar!

Quizá podremos disfrutar de algunas vacaciones a lo largo de nuestra vida, y seguiremos trabajando hasta los 65 años. Cuando seamos viejecitos, ya no serviremos para producir, y pasaremos a la tercera edad, y "tercer mundo", con una pensión tan pequeña que apenas podremos comer todos los días... y así hasta el final de nuestra vida.

La verdad que he visto en paises subdesarrollados personas sin posesiones materiales. Pero con LIBERTAD algo que hoy en día es demasiado caro en los países ricos.
 Una paradoja de la existencia.



NECESITAMOS CAMBIAR

Habitan muchas inquietudes en mi corazón, algunas son manejables para mi, las que conciernen a mi pequeño entorno y forma de vivir, sin embargo hay otras que me producen una preocupación que ha ido en aumento poco a poco a lo largo de los últimos años, y esa inquietud no es ni mas ni menos que nuestro incierto futuro en este planeta.Normalmente todos nos hacemos una valoración rápida al respecto calculando los años que más o menos creemos que estaremos vivos por aquí, y si la cuenta no nos da a nuestro favor, evitamos gastar energía pensando en ese futuro que no veremos. Esa manera egoísta de pensar es la que prevalece hoy en día, y la que pienso que conducirá a ésta humanidad a una dura supervivencia en el próximo siglo (si... eso queda muy lejos aún para los que vivimos hoy en día) pero querría exponer aquí algunos datos que quizá muevan la conciencia de algunos que en la profundidad de su pensamiento creen que en realidad las cosas no deberían ser así.

He sacado de la revista Investigación y Ciencia un articulo de M.Greanger Morgan que es director de ingeniería política pública en la universidad Camegie-Mellon y director del Centro de Decisiones Sobre el Clima, que creo muy interesante. Lo voy a transcribir en un intento de que abran conciencia.


Todos tomamos decisiones basadas en informaciones inciertas una y otra vez.Decidimos qué estudiar,cuál será nuestra profesión, con quien nos casaremos y si vamos a tener hijos o no a partir de datos incompletos e inciertos. La situación de los gobiernos no es distinta. Pueden financiar el transporte,financiar política social, declarar la guerra ó firmar la paz, pero nunca saben con total certeza cúales serán los resultados.

Aunque existen numerosas incertidumbres respecto al cambio climáticosabemos mucho más de cómo responderá el planeta a un incremento sustancial de la concentración de dióxido de carbono atmosférico que muchos de los problemas a los que nos enfrentamos en nuestra vida privada o en la política. La activad humana en los dos ultimos siglos ha puesto al planeta en un riesgo enorme. Si no actuamos pronto para cambiar nuestro modelo energético y para reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero, en nuestro siglo nuestros hijos y nietos presenciarán cambios profundos en los ecosistemas y en el clima. Algo que pondría en peligro no sólo nuestra forma de vida, sino nuestra supervivencia de miles de millones de personas en los países de desarrollo. Aunque los climatólogos y asesores deberían ser más cuidadosos y explícitos cuando se dirigen al público, no son las incertidumbres científicas lo que impide avanzar en cuestiones políticas.

Lo primero que hemos de hacer es dejar al lado la idea de que todos los países deben ponerse de acuerdo antes de que cualquiera de ellos se tome en serio una reducción en las emisiones de carbono. De lo contrario el retraso se contará en decenios. Debemos seguir buscando acuerdos internacionales, pero con énfasis en que son la naiones, a modo individual quienes deben adoptar medidas con prontitud. Debemos desarrollar estrategias internacionales que integren diferentes políticas de control de emisiones en acuerdos de mayor alcance e inducir a los rezagados a subir a bordo, ya sea mediante argumentos morales o a través de tasas aduaneras a sus importaciones.

Es necesario acabar con la actitud mental de < o ellos o nosotros>. Es cierto que el primer mundo se ha beneficiado de siglos de desarrollo gracias a las emisiones ilimitadas de gases de efecto invernadero. Pero ha estado usted últimamente en China, Brasil o India hace poco?
Todos los aviones, automóviles y teléfonos móviles son también una consecuencia de aquellos años de desarrollo. Gracias a que pueden permitirselo son los países del primer mundo quienes tienen la obligación de tomar la iniciativa en el control de emisiones. Pero los límites de la responsabilidad no están tan definidos como muchos creen. Millones de individuos de elevada posición social en los países emergentes generan emisiones tan elevadas como las de cualquiera. No deberían tener las manos libres.

Por último, es necesario que el público comprenda algunos aspectos fundamentales. En un estudio que mis colaboradores presentaron hace quince años en la revista Risk Analysis y que hemos repetido este año entendimos que gran parte de la poblaciön no entiende la diferencia entre clima y tiempo, y que siguen siendo mayoría quienes ignoran que la combustión de carbón, petróleo o gas natural constituye  la principal causa del cambio climático. La educación no será sencilla, porque son muchos los poderes económicos que invierten miles de millones para proteger sus intereses a corto plazo y mantener al público desorientado. Además, el Climategate se ha utilizado para aumentar más aún la confusión.

Hicieron falta décadas para despejar las dudas sobre la relación cancer y tabaco. Si no actuamos pronto para reducir de manera drástica las emisiones de carbono, dentro de unos cuantos decenios podemos vernos encarrilados hacia la catástrofe. No tenemos, desde luego una certeza total. Pero el peligro es real y los pronósticos no son favorables.